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Tiempo
Brumas en los árboles queridos,
colores cargados de cenizas,
viejas charlas sepultadas en susurros,
ardientes aromas descansan.
Las tormentas se han secado;
y el sol, velado en neblina de negro plomo.
Gorriones con sus extintas alas de hojarasca
muriendo en el pálido viento de las nubes.
Los días están pulidos por el tiempo,
el reloj ha mudado la sal de los mares,
y un río moreno engañó a sus sedales de barro…
Barbas de nieve, piel de antiguos oros;
hoy los fuegos de la sangre se han quedado
en la paz helada de mi rostro…
Donde ya los ojos no me llueven bajo la luna.
Daniel Alejandro Gómez
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